Después de más de una década de prohibición, el Ministerio de Salud de Argentina ha emitido una resolución Legalización de los cigarrillos electrónicos, los productos de tabaco calentado y las bolsitas de nicotina. La prohibición de los cigarrillos electrónicos estaba vigente desde 2011. Asimismo, se derogó una resolución que prohibía los productos de tabaco calentado a partir de 2023. A partir de ahora, estos productos pueden importarse, registrarse y venderse legalmente en Argentina por primera vez.
Este es un verdadero avance. La prohibición no funcionaba. Estos productos ya estaban ampliamente disponibles en Argentina, circulando sin ningún control de calidad, verificación de edad ni supervisión. El gobierno ahora ha reconocido esa realidad y ha optado por la regulación en lugar de la negación. Eso es importante.
La Alianza Mundial de Vapeadores ha estado presionando para lograr este resultado durante años. A través de nuestra Campaña Vapeo Responsable, Recopilamos más de 10 000 firmas de consumidores argentinos y dialogamos directamente con los legisladores para defender una regulación proporcional. Los fumadores adultos en Argentina merecen acceso a alternativas menos dañinas, y esta resolución representa un paso en la dirección correcta.
Dicho esto, el marco presenta problemas reales que limitan su valor para la salud pública.
Los sabores están prohibidos en todas las categorías, permitiéndose únicamente el tabaco y el mentol. Esto no está respaldado por evidencia científica. Los vapeadores adultos utilizan mayoritariamente sabores sin tabaco, y las investigaciones demuestran consistentemente que los productos con sabor son significativamente más efectivos para ayudar a los fumadores a dejar de fumar por completo. Prohibir los sabores no protege a nadie. Hace que las alternativas menos dañinas sean menos atractivas y empuja a los consumidores de vuelta a los cigarrillos o a productos no regulados. Hemos visto esto en otros países. Argentina no debería repetir esos errores.
Los cigarrillos electrónicos desechables siguen prohibidos. Las concentraciones de nicotina están limitadas de tal manera que podrían no satisfacer a los fumadores empedernidos. Estas restricciones reducen las probabilidades de que la regulación logre un impacto real en las tasas de tabaquismo.
La buena noticia es que Argentina ha reconocido explícitamente que las bolsitas de nicotina no causan daño a terceros. Este es un reconocimiento importante y una señal de que el gobierno, al menos, está considerando la diferenciación de riesgos en lugar de tratar todos los productos de nicotina como si fueran cigarrillos.
El panorama global es claro. Los países que ofrecen a los fumadores acceso a alternativas menos dañinas, asequibles y atractivas, experimentan una disminución en las tasas de tabaquismo. Suecia, el Reino Unido, Japón y Nueva Zelanda son prueba de ello. Argentina cuenta ahora con la infraestructura regulatoria necesaria para seguir ese camino. Su implementación dependerá de los próximos pasos.
Seguiremos presionando para que se revisen las restricciones. La prohibición de los sabores, en particular, debe eliminarse. Argentina ya dio el primer paso. El siguiente es lograr que el marco funcione para los millones de fumadores que necesitan una alternativa real.