A medida que más personas eligen el vapeo como alternativa al tabaco, el debate sobre su regulación e impuestos se ha convertido en un tema candente en todo el mundo, y Sudáfrica no es la excepción. Un tema recurrente es la idea de aumentar los impuestos sobre los productos de vapeo.
Si bien la intención puede ser abordar problemas de salud pública y generar ingresos estatales, es esencial examinar críticamente los posibles peligros de una medida de ese tipo.
En un reciente artículo de opinión publicado en La conversación, Los profesores Nicole Vellios y Corne van Walbeek expresaron sus reservas sobre la propuesta fiscal vigente del gobierno sudafricano. En el artículo, abogan por un impuesto especial mínimo sobre todos los productos de vapeo y por aumentar el impuesto especial sobre los cigarrillos electrónicos según la tasa de inflación, más un porcentaje adicional previamente anunciado.
Consecuencias no deseadas
Un aumento automático de impuestos podría, sin querer, empujar a los vapeadores de vuelta al tabaco o al mercado ilícito no regulado. Para quienes han logrado dejar de fumar gracias al vapeo, el aumento de impuestos podría suponer una carga financiera que los empuje de nuevo a fumar.
Estas consecuencias no deseadas podrían exacerbar los problemas de salud relacionados con el tabaquismo y obstaculizar los objetivos generales de salud pública.
Hay mucho de evidencia Que el vapeo y los cigarrillos electrónicos son productos sustitutos. Por un lado, esto es positivo, ya que se ha demostrado que el vapeo es significativamente menos dañino que fumar. Que los consumidores elijan el sustituto menos dañino es algo digno de celebrar. Por otro lado, al ser productos sustitutos, cabe esperar razonablemente que se implementen regulaciones más estrictas y El aumento de impuestos sobre los productos de vapeo provocará mayores tasas de tabaquismo.
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