Trinidad y Tobago avanza con un enfoque en materia de políticas antitabaco que por fin puede marcar la diferencia. Durante años, la atención se ha centrado en prohibiciones y restricciones, pero ahora se está produciendo un cambio real. El Ministerio de Salud ha confirmado que está recopilando datos para sentar las bases de la regulación de productos de riesgo reducido como los cigarrillos electrónicos, las bolsitas de nicotina y los dispositivos de tabaco calentado. Esto indica que el país reconoce la necesidad de un nuevo enfoque.
Lo que está claro es que los métodos tradicionales no han dado resultado. El tabaquismo sigue estando obstinadamente extendido: casi uno de cada cinco adultos sigue fumando y el tabaco causa casi 900 muertes al año. Además, no existe una ley específica sobre el vapeo, lo que significa que estos productos permanecen en un limbo legal. Esto deja tanto a los fumadores como a quienes desean dejar de fumar sin claridad ni orientación. Esto tiene que cambiar.
La Unidad de Control del Tabaco, dependiente del Ministerio de Salud, expone claramente su misión en su sitio web: “Trabajamos para reducir los daños relacionados con el tabaco, promover entornos más saludables y proteger a la población de los peligros del consumo de tabaco”. Esta misión debería guiar la próxima etapa de las políticas.
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