Una revisión filtrada de la Unión Europea Directiva sobre el impuesto especial al tabaco (TED), publicado recientemente bajo la presidencia chipriota, ha reavivado la preocupación de que Europa se esté desviando hacia políticas ideológicas en detrimento de la salud pública. Si bien el borrador revisado suaviza ligeramente algunos de los tipos impositivos propuestos por la Comisión Europea el año pasado, la filosofía subyacente se mantiene inalterada: disuadir a los fumadores de dejar de fumar reduciendo las diferencias de precio entre productos combustibles y no combustibles.
En el centro de la controversia se encuentra el objetivo explícito del borrador de prevenir lo que denomina "sustitución impulsada por impuestos" entre productos de nicotina. Para los expertos en reducción de daños, este lenguaje es profundamente preocupante. La sustitución de los cigarrillos no es un problema por resolver, destacan, pero el mecanismo mismo mediante el cual se reducen las muertes y enfermedades relacionadas con el tabaquismo.
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