Mientras los responsables políticos y los funcionarios sanitarios internacionales se reúnen en Dublín para definir el futuro de la regulación del tabaco y la nicotina, una perspectiva sigue brillando por su ausencia: la voz de los consumidores.
La exclusión de los más afectados en el Conferencia Mundial sobre el Control del Tabaco, La falta de control del tabaco a nivel mundial, que afecta principalmente a fumadores adultos, vapeadores y usuarios de alternativas más seguras, no es solo una omisión, sino un fallo fundamental. Las medidas recientes, incluida una espectáculo de luces y protesta silenciosa, puso de relieve esta injusticia.
Sin embargo, el problema real persiste: se ignoran las voces de los consumidores mientras que las políticas prohibicionistas, a menudo impulsadas por intereses poderosos como los de Michael Bloomberg y la OMS, dominan la agenda.
Esta exclusión resulta especialmente peligrosa a medida que el mundo se acerca a un momento crucial para las políticas antitabaco. En noviembre, los gobiernos se reunirán en Ginebra para la COP11 con el fin de negociar el futuro del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT). Este proceso ha marginado durante mucho tiempo a los consumidores y ha rechazado las estrategias de reducción de daños.
Paralelamente, en la Unión Europea se están llevando a cabo los preparativos para revisar la Directiva sobre Productos del Tabaco (DPT), cuyo proceso legislativo se espera que se desarrolle bajo la Presidencia irlandesa del Consejo a partir de julio de 2026. La largamente postergada actualización de la Directiva sobre Impuestos Especiales al Tabaco (DIET) también se ha retomado. En conjunto, estos avances paralelos configurarán el futuro de las políticas sobre la nicotina en Europa y el mundo. Esto pondrá a prueba si los responsables políticos apoyarán la innovación y la reducción de daños o reforzarán una postura prohibicionista que podría socavar los avances en salud pública.
Evidencias claras de las últimas décadas en países como Suecia, el Reino Unido y Nueva Zelanda han demostrado que las alternativas más seguras a la nicotina —como el vapeo, las bolsitas de nicotina y el snus— están reduciendo drásticamente las tasas de tabaquismo. Más recientemente, las estrategias nacionales en Grecia y la República Checa También han demostrado cómo las políticas pragmáticas de reducción de daños pueden generar beneficios reales para la salud pública.
Sin embargo, la Unión Europea parece cada vez más alineada con el enfoque obsoleto e ideológicamente sesgado de la Organización Mundial de la Salud. Según un documento filtrado, La Comisión Europea está considerando un aumento significativo de impuestos para todos los productos alternativos de nicotina.
Otros borradores filtrados de propuestas de la Comisión sugieren prohibiciones de sabores para vapear y restricciones a las bolsitas de nicotina. Estas son precisamente las medidas que han fracasado en otros lugares. En lugar de proteger la salud pública, estas medidas corren el riesgo de impulsar las ventas de cigarrillos al restringir el acceso a opciones menos dañinas.
Pero este enfoque no solo es erróneo, sino fundamentalmente antidemocrático. Cuando la Alianza Mundial de Vapeadores entregó más de 100.000 firmas La intervención del Parlamento Europeo, que instaba a la protección de la reducción de daños, puso de manifiesto una creciente desconexión entre los responsables políticos de la UE y los ciudadanos a quienes representan. No se trataba de lobistas empresariales, sino de ciudadanos europeos comunes que dejaron de fumar gracias a alternativas como el vapeo y que ahora se enfrentan a la amenaza de perder esas herramientas, y sus propios representantes los ignoraron por completo.
Mientras tanto, el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (financiado en gran medida por Michael Bloomberg) sigue promoviendo un modelo único de abstinencia total. El resultado ha sido la prohibición de productos más seguros, mientras que los cigarrillos convencionales siguen estando ampliamente disponibles. En países como México e India, la prohibición del vapeo, impulsada por Bloomberg, privó a los fumadores de alternativas viables. ¿Repetirá la UE su error?
Aún hay tiempo para cambiar de rumbo. La UE puede liderar con el ejemplo, impulsando una regulación basada en la evidencia que sitúe a los consumidores en el centro de la formulación de políticas. La reducción de daños no es una laguna legal: es una estrategia que salva vidas, como lo demuestran los países que han experimentado descensos históricos en las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. El CMCT debe reconocerlo, y la UE debería impulsar su inclusión, en lugar de escudarse en la ideología.
Los responsables políticos deben resistir la presión de activistas prohibicionistas como Michael Bloomberg y, en cambio, adoptar una regulación más inteligente, basada en la ciencia y en resultados reales. La COP11 no debe convertirse en otra cumbre a puerta cerrada donde se excluyan las voces de los consumidores y prevalezcan ideas obsoletas. Silenciar esas voces no las hará desaparecer; solo profundizará la desconfianza y retrasará el progreso. La UE se enfrenta ahora a una decisión crucial: ignorar a las personas que representa o liderar una nueva era de control del tabaco que salve vidas empoderándolas.
Se pueden encontrar imágenes de la protesta y el espectáculo de luces de la WVA en Dublín aquí.
Publicado originalmente aquí