En las últimas horas de la sesión del Comité Económico y Social Europeo (CESE)* sobre la Directiva sobre impuestos especiales al tabaco (TED), se llevó a cabo una maniobra emergió Esto ha dejado atónitos a los observadores. Andris Gobiņš, miembro letón del CESE, optó por el final de un largo proceso para retirar 24 enmiendas que despojarían al proyecto de cualquier realismo económico y de reducción de daños.
El momento elegido plantea una pregunta crucial: ¿se trata de una auténtica epifanía tardía o de una estrategia coordinada para eludir un debate significativo?
Impugnando el borrador 80% sin saber nada“
El aspecto más llamativo de la intervención de Gobiņš es la contradicción en su propia posición. Según se informa, Gobiņš afirmó tener poco conocimiento especializado sobre cuestiones fiscales complejas y reducción de daños. Sin embargo, a pesar de esta supuesta falta de experiencia, propuso modificar el artículo 80% del borrador.
Estas enmiendas eliminarían sistemáticamente las preocupaciones sobre la proporcionalidad y la sostenibilidad económica de la reforma fiscal (preocupaciones ya planteadas por varios Estados miembros y, en muchos casos, rechazadas por el Consejo). En cambio, impulsarían precios más altos para todos los productos, ignorando las advertencias sobre el desmesurado aumento del comercio ilícito en regiones como Letonia, simplemente ateniéndose a las "directrices claras" de la Comisión Europea. Se trata de una maniobra burocrática que ignora un problema creciente porque el manual dice que todo está bien.
¿Una estrategia para descarrilar?
¿Por qué esperar hasta la sesión final para introducir cambios tan fundamentales? En la política de la UE, este "lanzamiento de última hora" es una táctica clásica para impedir que las partes interesadas tengan tiempo de analizar u objetar. Para cuando se presentaron estas 24 propuestas, la oportunidad para un debate equilibrado se había cerrado de golpe (la votación tendrá lugar hoy, 18 de febrero).
Esta maniobra se parece sospechosamente a un "Plan B". Durante meses, la Comisión Europea y sus ONG aliadas intentaron descarrilar el proceso democrático atacando la voz del público. Una investigación de Limpiando el aire Recientemente se expuso cómo una ONG financiada por Bloomberg llamada Impact Unfiltered trabajó para difamar 18.000 presentaciones de consulta como “falsas” o “controladas por el tabaco”.
Ese intento fracasó cuando el análisis de datos demostró que las presentaciones provenían de personas reales, vapeadores europeos, usuarios de cartuchos y ciudadanos, y no de bots de la industria. Al no haber logrado desacreditar... público Desde fuera, parece que los aliados ideológicos de la Comisión están intentando ahora radicalizar el proyecto desde dentro de otras instituciones de la UE a través de miembros como Gobiņš.
Conclusión
Si bien el borrador actual ya presenta graves deficiencias, las enmiendas Gobiņš lo agravarían significativamente al reintroducir medidas que ya no han obtenido apoyo en el Consejo. Tras desacreditarse la campaña de desprestigio contra los ciudadanos comunes, este nuevo intento de descarrilar el proceso demuestra hasta qué punto están dispuestos a llegar algunos para bloquear alternativas menos dañinas al tabaco.
* El CESE es un órgano consultivo donde grupos de trabajo compuestos por ONG e interlocutores sociales elaboran dictámenes formales para garantizar que la voz de la sociedad civil se escuche en leyes como la Directiva sobre el Impuesto Especial sobre el Tabaco. Si bien estas recomendaciones proporcionan conocimientos técnicos esenciales a los responsables de la toma de decisiones de la UE, tienen un carácter meramente consultivo y no son jurídicamente vinculantes para el resultado legislativo final.